Capítulo 8
Inteligencia Artificial o los artificios de la inteligencia
Lucian de Silenttio
Mi trabajo artístico lo he desarrollado como Lucian de Silenttio. Me considero un explorador de las artes y en ese afán es que he recurrido a la literatura, la fotografía, la pintura, los textiles y actualmente trabajo con la Inteligencia Artificial. He nacido en una comunidad del altiplano paceño, en Bolivia. Mi pueblo se llama Pizacaviña y somos Aymaras. Tengo formación en Ciencias de la Educación y Filosofía por la Universidad Mayor de San Andrés, áreas que sigo por pasión; para vivir trabajo en la construcción, soy Maestro Albañil.
Como ocurre hoy en día, conocí acerca del lanzamiento de ‘programas’ que se han llamado ‘Inteligencia Artificial’. El año 2023, aruma, amiga artista con quien trabajé en el pasado, me invitó a formar parte de un equipo de artistas de varias partes de Sudamérica y todos, o la mayoría, de algún pueblo indígena. La finalidad era utilizar el programa Midjourney de creación de imágenes para probar, inicialmente, las limitaciones que podía tener para recrear imágenes de personas, accesorios, vivencias y otros elementos propios de los pueblos indígenas. Acepté con mucho gusto.
Tras los primeros acercamientos y conversaciones, con el equipo, comencé a buscar videos y todo cuanto pudiese encontrar acerca de las ‘Inteligencias Artificiales’: usos, cuestiones polémicas, elaboración de prompts y más. Comencé a experimentar y crear imágenes con IAs de acceso libre y si bien los resultados eran interesantes, comencé a ver que no eran capaces de recrear personas ni vestimenta de pueblos del altiplano. Cuando tuvimos acceso (como parte del proyecto) a la modalidad de pago, pude ver que la calidad en cuanto a imagen era mejor, pero tampoco en esa modalidad era posible recrear la cultura Aymara.
Este hallazgo no solo fue mío, sino que en todo el equipo estábamos de acuerdo en esto. Los resultados mostraban a personas con rasgos de la India, de Asia o la visión más cliché (y hollywoodense), de los ‘indios con plumas’. Siendo honesto, las imágenes realmente tenían una calidad de fotografía y eso obviamente que deslumbra, pero no reflejaba la realidad. En cierto modo estaba creando una imagen errada de la realidad, y esto porque en su momento hubo un auge de imágenes creadas con IA, que se compartían en redes sociales, y mucha gente las estaba tomando como reales. Incluso gente Aymara podía decir que una imagen (con incongruencias evidentes), sí reflejaba cómo somos los Aymaras. Pienso que ahí hay un peligro de falsar la realidad. Por ejemplo, generé muchas imágenes que intentaban mostrar a personas andinas y escenas de su historia, pero a menudo contenían errores en detalles clave (véase Fig. 8.1, imagen de arriba). No obstante, es posible que también haya contribuido a esto con mis persistentes intentos de crear imágenes de samuráis andinos (véase Fig. 8.1, imagen de abajo).
Durante todo ese tiempo y en la actualidad, siempre he trabajado desde mi teléfono celular por varios factores, pero sobre todo por la comodidad y la portabilidad (a veces creaba imágenes mientras iba en transporte público). Tenía mucha curiosidad y ganas de experimentar con las IAs, al punto que comencé a ensenarle Aymara al ChatGPT. Pero eso es para otra reflexión.
Los diálogos y las propias reflexiones a partir de los resultados que comenzamos a ver nos llevaron a varias preguntas, incluyendo esta: ¿La IA ‘entiende’ lo que uno quiere hacer? Y esto surgió porque a la IA le pedí la creación del ‘Khari Khari’ o ‘Kharisiri’, usando la palabra llana. El Khari Khari es un ser entre mítico y real. Se lo describe como una persona de rostro macilento, con los ojos amarillentos e inyectados en sangre, la piel morena, casi tirando a negro, lo que le da un aspecto tétrico. Se dice que se puede convertir en perro negro. Este ser ataca a la persona y le extrae la grasa del cuerpo. La persona suele presentar dos orificios simétricos en la cadera, como la mordida de algún animal. La persona se enferma repentinamente y el mal no se puede detectar a través de análisis de laboratorio u otro método de la medicina occidental. Si la persona no recibe la medicina puede llegar a morir en cuestión de días. Y aquí viene lo interesante: la medicina para este mal funciona como un ‘antiplacebo’; es decir, el ‘enfermo’ no debe saber para qué es la medicina, pues se sabe que, si la persona se entera que es medicina para el Khari Khari, muere (véase Spedding 2005).
Entonces, cuando a la IA le ‘di’ la descripción (el prompt), al principio en español (véase Fig. 8.2, el grupo de imágenes de arriba), los resultados no fueron los esperados (creo que ahora responde mejor a prompts en varios idiomas) y así, recurriendo al traductor, pusimos el prompt en inglés y los resultados fueron más interesantes (véase Fig. 8.2, el grupo de imágenes de abajo). No hicieron una recreación como lo pensaba, pero había algunos rasgos que habían sido captados y se mostraban en algunas de las imágenes con más fuerza que en otras. Volviendo a la pregunta: ¿La IA ‘entiende’ lo que le pedimos? En un primer momento pensé que podía ser así, que quizás alguna energía cósmica actuaba y me daba respuestas puesto que las imágenes que comencé a crear realmente tenían un ‘algo’. Tenían ese ‘algo’ que tiene el arte. Lo mismo pensaban tanto los colegas del equipo como otras personas a las que les mostraba los resultados, ya que a algunas de ellas o ellos, la IA no les respondía del mismo modo.
Sin embargo, al tratarse de programas computacionales, de códigos y algoritmos, pensé que no respondían a una energía cósmica (animismo), sino que dependían del tipo de palabras, de la forma de redacción de las descripciones y también de la selección de las imágenes que se le pedía que volviera a utilizar para hacer variaciones (el Midjourney ofrece cuatro opciones de imágenes, a partir de las cuales se pueden generar variaciones). Creo que esa elección de imágenes le hacía ‘entender’ el tipo de estética, calidad, etcétera que quería crear. Esta idea la reforcé sabiendo que algunas IAs, al guardar la información de los usuarios, siempre ‘saben’ nuestras preferencias y, en este caso, el tipo de estética que uno busca.
El otro tema importante aquí, fue el idioma. Como he dicho, palabras del Aymara como: jaqi, awayu, etcétera, no los entendía, ofreciendo resultados aleatorios. Con prompts en español, a veces respondía bien, otras veces no. Con el inglés lo hacía mejor, y creo se debe a que es el idioma usado para crear sus códigos y entrenarlos, además la información usada en su entrenamiento es el inglés y ese idioma le ha proporcionado su ‘bagaje cultural’. Obviamente eso hace que trabaje mejor en ese idioma. Me llevó a la necesidad de aprender el idioma para trabajar con estas herramientas. Lo interesante de las IAs generativas (texto o imagen) es que en algunos casos responden a lo solicitado, dando respuestas inexactas o aleatorias, todo con la finalidad de no quedarse sin responder. Esto podría llevar a error de información o representación de una cultura, con el riesgo de que quien no la conoce pueda asumir que lo hecho por la IA es verdadero. Ahí hay un problema y un peligro.
Hay que entender que la IA es una herramienta, igual que una computadora o un martillo. Son herramientas, son medios, no fines en sí mismos, y pienso que como pueblos indígenas podemos apropiarnos de las mismas en ese sentido. Esto conlleva y plantea un tema de ética, una responsabilidad al hacer uso de la herramienta y los productos generados; y digo esto porque con las redes sociales se ha plantado en la cabeza (sobre todo) de la juventud esa búsqueda de ‘viralidad’. En ese afán se pueden crear y compartir imágenes que falsean la realidad (y ojo que no estoy en contra de elaborar imágenes con miradas artísticas o experimentales, no ya solo sobre los pueblos indígenas).
Uno de los potenciales que le he visto a la IA, más allá de generar imágenes a partir de prompts, es la fusión de imágenes.1 El Midjourney permite subir imágenes como base para crear nuevas. En ese ejercicio utilicé fotos de mi rostro y comencé a fusionarlas o combinarlas con imágenes de textiles, de superhéroes, de cualquier temática. Los resultados varían y en algunos casos son bastante impresionantes. En el mismo camino, se me ocurrió utilizar fotos de mi padre, de mi madre, fotos suyas de adultos, para pedirle a la IA que las recreara, pero como mi padre o mi madre se verían de niños ya que no tenemos fotos de este período en la historia de mi familia (véase Fig. 8.3, donde la imagen de IA de la derecha se basa en la fotografía real de la izquierda). Ese fue un ejercicio interesante, porque en algunos casos pude ver cómo se conservaban algunos rasgos faciales, por ejemplo, los ojos, dando como resultado algo bastante personal e incluso emotivo, aun cuando otros detalles, como la ropa y otras características, distaban mucho de ser precisos.
A partir de esa experiencia es que he creado imágenes haciendo fusiones, y realmente los resultados han sido impresionantes (véanse Figs. 8.4 y 8.5). Estas experiencias, estas formas de ‘relacionarme’ con las IAs, así como los diálogos en los grupos focales, nos han llevado a preguntarnos lo que muchos se cuestionan hoy en día: ¿Las imágenes creadas con IA son arte? ¿Son ‘mi’ (tu) arte? ¿Las ‘firmarías’ como propias? Aunque hay diferentes posiciones y argumentos, considero que son arte, pero este producto artístico ya no es producto solo del humano, sino de esa interacción de la maquina con el ser humano. Esa interacción es fundamental, y podemos decir que es un trabajo de colaboración.
Algo que queda claro es que la imagen creada con la IA, no se puede considerar un producto solo o de ‘autoría’ de la IA. Para que la podamos considerar de ese modo, la IA tendría que crear sola, ‘a voluntad’ podríamos decir, sin la interacción con ningún ser humano, y vemos que eso aún no es posible (quizás en algunos años hayan IAs que puedan hacerlo, quizás a partir de la interacción con nosotros como usuarios ya se está entrenando una IA con esa característica). Por otro lado, para que consideremos que una imagen creada con IA es de autoría del artista, no tendría que haber la interacción de la manera en que se desarrolla. Si vemos con detenimiento una determinada imagen, la forma en que está elaborada (composición, colores, rasgos, etcétera), no puede existir solo a partir de la imaginación del artista. La IA crea una imagen a partir de un prompt, que es una descripción en texto de algo que el artista piensa o que desea recrear; pero el artista no necesariamente ha visualizado todos los detalles de esa descripción. Veamos, puedo escribir: ‘un dragón de fuego volando sobre una montaña’. A partir de ese texto, dos personas pueden imaginar añadiendo detalles de colores, de características del dragón, del fuego, de la montaña, etcétera, así como cada quien puede tener una imagen mental de la composición de la imagen. La imagen creada con la IA a partir de esa descripción tampoco será exactamente como el artista visualizó la escena, y es por esto que digo que la imagen no es cien por ciento el trabajo del artista. También es el caso, particularmente con prompts más detallados, que algunas partes de la descripción pueden ser obviadas, es decir, la IA puede establecer una jerarquía de oraciones y omitir aquellas que considere reiterativas o secundarias, pero que añaden detalles clave que la persona desea aparezcan en la imagen. Esto lo sé por mi propia experiencia de creación de imágenes a partir de texto o a partir de otras imágenes.
Por eso, si bien es una herramienta, como puede ser un pincel, un cincel o un martillo, el pincel, por ejemplo, no ‘decide’ por sí mismo dónde, cómo y con qué color hacer un trazo. En todo momento es el artista quien produce una imagen o recrea un retrato; en cada pincelada el artista está comprometido. Con la IA no pasa esto. Es la IA, la que trabaja, realiza la composición, el uso de colores y otros detalles. No es como trabajar con el Photoshop, donde el artista puede cortar partes de la imagen, manipular sus tonos, subir o bajar el contraste a voluntad; el Photoshop no lo hace solo. En cambio, la IA, sí trabaja sola y ofrece una cantidad de imágenes (cuatro, o más, varía de una IA a otra) como propuesta. Estas propuestas pueden ser completamente aleatorias o guardar algunos elementos comunes, pero sin ser las mismas. Esto me lleva a cuestionar si la firmaría como un producto solo mío. Creo que no me atribuiría todo el crédito, pues hay que reconocer que es la interacción de un artista que tiene toda su cultura, sus vivencias personales, sus búsquedas, su lenguaje, lo que puede dar pie a generar imágenes que sean artísticas, pero es la IA la que propone las imágenes y el artista quien selecciona aquella o aquellas que responden mejor a lo que ha descrito, a sus búsquedas, a su estética, etcétera.
Creo que al presente, cual si fuese una moda, el uso de las IAs ha decaído o realmente se ha ‘acomodado’ y, tras la efervescencia, ahora es utilizada como herramienta por los profesionales de diversas áreas. Esto plantea obviamente continuar y profundizar los debates en torno a la legislación sobre el uso y los alcances de las IAs. Y como anteriormente dije: eso es para dialogar más profunda y largamente.
Fig. 8.1. Lucian de Silenttio, arriba: Bernal Capchiri, basada en una fotografía real (nótese que, aunque la imagen muestra un entorno de tierras altas, los textiles que aparecen en la imagen son de las tierras bajas de Bolivia); abajo: Samurái andino, prompt original en inglés: ‘Joven, rostro andino, vestido de samurái, vestido con textiles andinos, una katana en sus manos, en la montana, fotografía’. Imágenes generadas con Midjourney v.5.2, julio de 2023.
Fig. 8.2. Lucian de Silenttio, El Khari Khari, grupo de imágenes de arriba, prompt original en espanol: ‘Hombre de aspecto extrano, a veces es muy flaco, con ojos hundidos y piel pálida, a veces es grueso y con ojos amarillos, lleva una especie de jeringas, Khari khari, fotografía’; grupo de imágenes de abajo, prompt original en inglés: ‘Hombre de aspecto extrano, rostro andino, a veces es muy flaco, con ojos hundidos y piel pálida, a veces es grueso y con ojos amarillos, lleva una especie de jeringas, Khari khari, foto’. Imágenes generadas con Midjourney v.5.1, junio de 2023.
Fig. 8.3. Lucian de Silenttio, Sandalio Torrez Quispe, izquierda: fotografía del padre del artista, editada en Photoshop 2009 para agregar un filtro sepia; derecha: retrato del padre del artista como niño, basado en la fotografía anterior. Imagen generada con Midjourney v.5.2, noviembre de 2023.
Fig. 8.4. Lucian de Silenttio, izquierda: fotografía de un textil andino Jalq’a con aguja y dedal; derecha: Indígena del futuro, basada en un prompt que combina la fotografía anterior y prompts textuales. Imagen generada con Midjourney v.5.2, noviembre de 2023.
Fig. 8.5. Lucian de Silenttio, arriba: Ovillos de lana, basada en una fotografía tomada por el artista en octubre de 2020. Imagen generada con Midjourney v.5.2, noviembre de 2023; abajo: Wiphala accidental, un remix de fotografías tomadas por el artista en agosto de 2021. Imagen generada con Midjourney v.6.0, julio de 2024.