Capítulo 11
Hasta sueño con la IA
Mariela Tulián
Soy Casqui Curaca, Cacique de la Comunidad Indígena Tulián, del Pueblo Tulián, de Córdoba en Argentina.[1] Soy profesora de educación primaria, escritora, investigadora e historiadora. Con esas premisas estoy trabajando en un proyecto de Educación Intercultural Bilingüe denominado ‘La Pequeña Francisca’.[2] En este momento contamos con más de cincuenta cuentos en la colección, que se suman a dos cuentos que teníamos como base: La Pequeña Francisca (2015–2022) original, a partir del cual nace el personaje y el cuento Imagine: La Pequeña Francisca en Abya Yala (2023) que es el resultado de un proyecto de la Red Abya Yala con Amor, dirigido por la ONG Thydêwá (véase Fig. 11.1). Los cuentos van acompañados además de seis fascículos de capacitación docente, donde se desarrolla el marco teórico, conceptual y nuestra propuesta didáctica de educación intercultural, ambiental, emocional y revisionismo histórico/
En mi vida hay un antes y un después de la IA. Hasta sueño con la IA.
En un principio, mis libros eran ilustrados por mi hija o por otros ilustradores. Como ella, en este momento, no dispone de tiempos, entonces los ilustro yo, utilizando IA generativa (véanse Fig. 11.2). Este proceso de ilustración es complejo; los libros de cuentos necesitan imágenes específicas de momentos del relato. Es un proceso que lleva mucho tiempo, que implica decidir, negociando entre el escritor y el dibujante, cómo van a ser esas ilustraciones. La IA me ha permitido resolverlo, porque ahora, trabajando sola, decido y puedo incluso corregir sobre la marcha de manera inmediata. Si logro una imagen que me gusta, que podría utilizar, pero tal vez no tiene el color apropiado, simplemente edito la imagen y los cambios se hacen automáticamente.
Con IA generativa gratuita (Canva por un tiempo, Bing y ChatGPT con sus créditos diarios y Meta de manera ilimitada), logré entrenar a tres personajes de los cuentos. Los entrené de manera intuitiva, repitiendo una y otra vez, copiando y pegando la mayor parte del prompt y cambiando detalles: el color de la piel, el cabello, la forma de los ojos, la actitud y los gestos. Noté que al ir guardando las imágenes donde el aplicativo reproducía exactamente lo que buscaba, la máquina ‘entendía’ que de alguna manera se le ponía un ‘me gusta’ o una venia a esa imagen. Así nos fuimos ‘entendiendo’ y de esa manera fui entrenando los modelos, con una estabilidad de un noventa y cinco por ciento con respecto a la ‘continuidad de personajes’.
Hace al menos un año que buscaba el entrenamiento de modelos de personajes. Intenté en el prototipo ‘IndigenIA’, sin conseguirlo tan plenamente como buscaba, pero obteniendo resultados maravillosos al mismo tiempo. IndigenIA me permitió entrenar, junto a Sam,[3] mi propio modelo. Buscaba reproducir a nuestra gente, con nuestros propios datos biométricos, tal cual somos, no un aproximado. Lo que logré me emocionó muchas veces. Recuerdo que la tarde que ví por primera vez el modelo ‘mariela _1’ a sus cuatro años de edad, en el abrazo del modelo ‘mariela_1’ de ochenta años, no podía parar de llorar (véase Fig. 11.3). ¿Qué le diría la abuela a esa niña que todavía era tan inocente? Creo que detonantes psicológicos insospechados se activaron fuertemente en mí, para desarrollar un apego muy especial con mis creaciones en la IA. Una de las cosas que también experimenté fue reconocerme en la abuela, pero no en la niña. No tengo fotografías de mi infancia, por lo tanto, le pregunté a mi madre si me reconocía en esas imágenes y su respuesta fue clara: era yo, casi exactamente yo misma, salvo por la tristeza. Según mi madre, yo era una niña alegre, sin embargo, esa niña de las creaciones tenía la tristeza de mis ojos de adulta. Eso me llevó a reflexionar una vez más en la capacidad sanadora del arte. La IA en ese sentido, posee todas las características de cualquier arte.
Luego encontré limitaciones en el prototipo, ya que el dispositivo no reproducía de manera confiable, por ejemplo, el cabello peinado en dos trenzas, el típico peinado de nuestro pueblo. Tampoco reconoce, ni puede reproducir, otros elementos como una wincha indígena (véase Fig. 11.4). Esto es lógico, ya que no debe haber gran cantidad de winchas en la base de datos de Stable Diffusion, pero es frustrante. Entrenar estos elementos como modelos extras me iba a llevar demasiado tiempo, por lo cual decidí por el momento trabajar en aplicativos abiertos de IA generativa. Igualmente debo decir que la continuidad de personajes en este tipo de aplicativos era prácticamente imposible unos meses atrás. Este es uno de los aprendizajes vertiginosos que puede lograr la IA. Otro problema de Stable Diffusion que me resolvía de pronto, al trabajar con otros aplicativos de IA generativa abiertos, era que podía realizar los prompts en español, lo que no era recomendable realizar en Stable Diffusion en aquel momento. Se hacía más fácil, más rápido y más práctico para mí, ya que de por sí, escribir un prompt adecuado es toda una ciencia.
El trabajo realizado con IA generativa me llevó varias horas diarias durante meses, tanto así que durante este tiempo he estado sonando con la IA de manera insistente. Recuerdo, por ejemplo, sueños donde me enfrento a una multiplicidad de situaciones donde tengo enfrente diversas opciones. Opciones donde la IA decide en microsegundos, donde la IA no duda en descartar lo que no funciona, lo que no es práctico escoger – la IA no duda, no se apega a las cosas, a las personas o personajes. El ser humano se apega y no siempre decide correctamente, incluso sabiendo que la elección no es la correcta; nosotros escogemos con los parámetros de nuestros apegos emocionales. En otros sueños, por ejemplo, estoy ante personas que se van deformando ante mí: de repente uno de los ojos de mi hija se desvía, se va cayendo de su rostro, o su rostro entero parece derretirse – imágenes muy frecuentes de ver en creaciones de IA generativa que consideramos están mal ‘logradas’ o ‘alucinaciones’. En esos sueños, mi voz interior me indica cómo se exageran otros elementos de la imagen, como el entorno, o que los cambios han sucedido porque se ponen en juego ‘filtros’ o dispositivos a través de los cuales la imagen se muestra, o simples descuidos previos en los prompts han derivado en esas deformidades. Allí mi voz interna me lleva a reflexionar sobre los filtros a través de los cuales entendemos nuestros mundos, nuestras vidas. Nada ni nadie es realmente objetivo.
Así, en sueños, la IA sigue interactuando con mi capacidad de entender y apropiarme de ella porque de la misma forma que la IA aprende de nosotros, nosotros debemos aprender de ella lo que sea bueno para nuestras prácticas de trabajo cotidianas. Voy a seguir trabajando con IA generativa y con otros tipos de tecnologías avanzadas porque veo un potencial infinito en ella; todavía no hemos visto todo lo que puede lograr y en mí el interés y la curiosidad son motivación desde siempre. Por ejemplo, recién estoy trabajando con IA generativa para crear animaciones que funcionan muy bien para ganar la atención de los jóvenes para quienes escribo.
Todo esto me lleva a reflexionar mucho sobre el trabajo que estamos haciendo en relación a la teoría de ‘los futuros ancestros’ del filósofo e investigador Nick Bostrom (2003).[4] Esta teoría, en pocas palabras, sugiere que civilizaciones avanzadas del futuro podrían crear simulaciones del pasado – como la nuestra – y, si esto es probable, entonces es posible que nosotros mismos seamos entidades simuladas por esos descendientes. Más allá de la teoría en sí, opino que debemos tomar conciencia de que casi todo aquello que ha creado imaginativamente la humanidad, en algún momento se ha hecho realidad. Porque tenemos fe en eso y cuando tantas personas creen en algo, lo convierten de alguna manera en realidad. Entonces, debemos tener responsabilidad cognitiva y coherencia en el mensaje. Lo que logremos deben ser creaciones totalmente conscientes y direccionadas, sabiendo que estamos diseñando el futuro. Por eso, este proyecto educativo puede interactuar de esta manera con la IA generativa. Siento que juntos estamos creando ese futuro para las nuevas generaciones y que tiene que ser esperanzador, porque esto es la responsabilidad de los pueblos indígenas: crear futuros guardianes de la Madre Tierra, llevar el mensaje de que debemos caminar con conciencia, con respeto y desde un abrazo hacia la memoria pasada, hacia nuestros ancestros.
Fig. 11.1. Mariela Tulián, izquierda: La pequeña Francisca: un cuento comechingón, ilustrado por Luz Julieta Altina Tulián, 2022; derecha: Red Abya Yala con Amor, Imagine: La Pequeña Francisca en Abya Yala, editado por Mariela Tulián y Horacio Montes de Oca Ayala, organizado por Thydêwá e ilustrado con IA generativa; imagen de portada generada con Midjourney v.5.2 por Mariela Tulián y Sebastián Gerlic, 2023.
Fig 11.2. Mariela Tulián, dos portadas de libros de la serie La Pequeña Francisca diseñadas con diversas herramientas de IA generativa, 2024–2025.
Fig 11.3. Mariela Tulián, tres imágenes generadas con el modelo ‘mariela_1’ en el prototipo IndigenIA, mostrando a ‘Mariela’ a diferentes edades y en diferentes géneros, 2024.
Fig 11.4. Mariela Tulián, dos imágenes generadas con el modelo ‘mariela_1’ en el prototipo IndigenIA, demostrando la problemática de intentar generar trenzas y winchas indígenas, 2024.
A veces nos llaman el Pueblo Tulián Comechingón Sanavirón, pero nosotros preferimos llamarnos Tulián. ↑
El concepto de Educación Intercultural Bilingüe en Argentina no siempre implica que todo lo que se realiza bajo su égida sea bilingüe. Mis libros, por ejemplo, solo están disponibles en español, pero son impartidos por docentes indígenas en clase. ↑
Nota de los editores: Sam Hallas, miembro de Immersive Networks Collective. ↑
Nota de los editores: En su ensayo ‘Are We Living in a Computer Simulation?’ [¿Estamos viviendo en una simulación computacional?] (2003), Bostrom considera la posibilidad de que seamos simulaciones conscientes viviendo en lo que él denomina una ‘simulación de ancestros’ masiva. A continuación, plantea que, incluso si lo fuéramos, es improbable que esto tenga un gran impacto en cómo vivimos nuestras vidas (simuladas) (254–55). A diferencia de Bostrom, Mariela está menos interesada en la posibilidad de que todos seamos simulaciones que en utilizar el escenario de Bostrom para enfatizar la responsabilidad que tenemos, como ‘futuros ancestros’, por nuestras acciones con respecto a la IA generativa, entre otras cosas. Por lo tanto, cree que nuestra autoconciencia en este sentido debería influir en nuestras acciones. En muchos aspectos, su respuesta se asemeja más al lema que circula en las redes sociales de la emisora de radio web indígena brasileña Rádio Yande: ‘seja um bom ancestral hoje’ [sé un buen ancestro hoy]. Un escrito posterior de Bostrom, ‘The Future of Humanity’ [El futuro de la humanidad] (2009), si bien no habla directamente de ‘futuros ancestros’, pone mayor énfasis en nuestra responsabilidad por el futuro. ↑